jueves, 12 de febrero de 2009

DE CÓMO ESCRIBIR cartas de amor


Que un clérigo supiera más sobre conquistas, pero de esas del corazón, que el resto de lo mundanos decía poco de nosotros y de nuestras artes (aunque también es cierto que eran ellos los que tenían el acceso a la cultura). Y que a una semana escasa del día de todos los que se aman encuentren el manual, no uno cualquiera, sino el primero y más antiguo de la lista –o así señalan los expertos- ¿será cosa del azar o tan sólo un incentivo?

De cualquier modo ahí está y me motiva hablar de él por querer ser sincrónica y por el gran interés que he desarrollado hacia este tipo de códices últimamente y que antes estaba, digamos, allá, entre laureles.

Frank Dicksee "Romeo y Julieta"

Modi dictaminum, así se llama, data del siglo XII y se encuentra en La Biblioteca Capitular de Verona. Me pregunto si la diosa de la Fortuna también habrá puesto aquí de su parte para que sea descubierto en la ciudad donde Romeo y Julieta montaran su baile de máscaras.
Casualidades más o menos tontas aparte, Guido, su presunto autor, aconseja, en Latín y en pergamino, cómo escribir aquellas epístolas que harían temblar al caballero del que dicen que es más duro que el mármol de Carrara o a la dama más empolvada de la fiesta (y a los polvos Bottega Verde me refiero).
Era la Edad Media y por supuesto, las misivas nada tenían que ver con los mensajes TQM o Kevin x Vanesa de hoy día. Los consejos, según leo, iban desde cómo saludar por carta a la amada hasta cómo despedirse. Pero también cómo debe escribir una esposa a su marido o un amante a su amada. Se recomendaba elogiar siempre la belleza y la calidad del destinatario recurriendo a comparaciones mitológicas con parejas célebres: Paris y Helena, Príamo y Tisbe, a similitudes con piedras preciosas o enviando "tantos saludos como flores que trae el verano" y utilizar expresiones que indicaran la incapacidad de describir un sentimiento inefable "cuán profundamente te amo con palabras no podría expresar aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar".
Tengo la esperanza de que con el tiempo editen el facsímil o, al menos , una obra que trate con más detalle la poca información que se ha proporcionado hasta el momento. Mientras, podemos utilizar sus metáforas y comparaciones adaptándolas a nuestra época (ya que hoy nadie compararía a nuestra Valentina con Tisbe, ni a nuestro Valentín con Príamo, aunque cuidado con éste). O instruirnos con el Ars Amandi de Ovidio, didáctico a la vez que divertido, sobre cómo tratar con más atención al objeto de nuestro corazón y aplicar este aprendizaje a los métodos tradicionales actuales, es decir, sms, msm, e-mail, msn… Y después de lo dicho me despido
amigos míos dulcísimos, pues saben que por el perfume de vuestro amor no vacilaría en cruzar montañas y atravesar los mares a nado.

Es un decir, además de un plagio, pero si podéis superarlo…
Tantos saludos como peces hay en el río.

14 comentarios:

Granito dijo...

Sobre esto del amor no es de extrañar que los cérigos, que no pueden hacer (es un decir), pero pueden pensar, de tan reprimidos que están acaben por ser los mejores teóricos del asunto.

y...

¡Oh dama de la almena, que desde tan arriba contemplas, por recibir tu tacto de terciopelo no dudaría en devorar todos los peces de todos los mares y rios, y con sus espinas construir la escalera mas larga y resistente.

(Si la digestión me lo permite claro. ¡ops!, creo que se me he cargado el encanto).

Saludos.

Anabel dijo...

Tienes toda la razón, si no se puede practicar pues a teorizar... aunque hay por ahí unas cartas de una monja portuguesa que no tienen desperdicio.
Y con espinas y todo has captado el contenido medieval de la propuesta hasta el punto de hacer temblar mis trenzas.
Por mi parte tantos saludos como medusas hay en el Mediterráneo y más concretamente en el Mar Menor.
Gracias

Anónimo dijo...

Las cartitas de amor sólo tienen sentido para los enamoraditos. Si alguien tiene la oportunidad de leer una cartita de esas, de otra persona, se rula de risita, de lo ñoñas, repipis y patéticas que son.
Clarito está, siempre las de los demás, jejejejeje.
Tantos saluditos te mando como pelitos tenía la Rapunsel esa de la torrecita.
Flanders

Anabel dijo...

Lo dijo Pessoa en su poema "Todas las cartas de amor son ridículas". En Caja de Tormentas lo puedes leer. Pero hay cartas y cartas, no todo es ridículo como se dice. Acabo de terminar "Historias de la historia" Tercera serie. La última historia... bueno, mejor la lees y ahí queda eso.

Anónimo dijo...

Las cartas de la monja portuguesa son un regalo para aquellos que sufren con el amor, también una lección. Poco tienen que ver nuestros sentimientos con el objeto que amamos. La pobre María se da cuenta de que el ser que ella ama no está a la altura de sus sentimientos y se pregunta y atormenta si eso hace que sus sentimientos sean válidos. La verdad de nuestro amor sólo depende de nosotros, a veces, un poquito, también de la persona que amamos.

Y luego nos enteramos de que tal vez nunca existió esa monja, de que todo pudo haber sido tan solo un juego.

Curro, El Palmo.

Anónimo dijo...

Sólo escribía para saludarte. Lo de Torremolinos fue genial. Me alegro de haberte conocido a ti y a tu chico.

Anabel dijo...

Efectivamente, en la última carta María la portuguesa cambia el chip y si el personaje fue inventado o no poco importa sino ese amor expresado en papel. Y personalmente creo que los sentimientos son siempre válidos a pesar del otro, de las circunstancias, de los contextos y las alturas.
Y en cuanto al otro anónimo comentario ¿un saludo con trampa?
En cualquier caso un abrazo.

Anónimo dijo...

Lo siento, me equivoqué. No es María, sino Mariana, el nombre de la monja, el apellido siempre me baila y le cambio las vocales. Me gustó mucho ese libro cuando lo leí, cómo sufre la pobre y qué odioso se presenta su amante conforme avanzas en la lectura. Hay una edición en El acantilado, la que tengo yo, un placer, además está muy bien traducida, por lo menos parece castellano. Más que cartas de amor, termino, creo que son cartas sobre el amor.

Curro, el Palmo.

Jesus el Rocker dijo...

Bonito post en bonita fecha. Pienso que los ejemplos que has dado sobre cartas de amor quedan tan obsoletos que no estaría de más que publicaras tu una versíón actualizada de aquel libro. Sería mucho mejor, más actual y mucho, pero que mucho, más gracioso.

Anabel dijo...

Acabo de llegar del cine tras ver “El lector”. Y por enlazar, me ha parecido maravilloso cómo ella aprende a leer y a escribir llena de ilusión y sorpresa: “Please send me more romance”, es su primera frase y yo, en ese momento, tenía un llanto contenido. Y ya puestas, a la película, por si la veis, creo que le falta algo, emoción, sentimiento… Ralph Fiennes, aunque me parece de lo más guapo del mundo, es demasiado de cartón. Eso sí, las escenas de “amor” son para copiarlas.
Era Mariana, no María, y es verdad que en el apellido es fácil equivocarse con la f o c. Gracias Curro, tu romance sí que es precioso y creo que puedes tener razón en lo de que es más sobre que de amor.
Jesús, creo que me sobrestimas, yo no sería capaz por falta de talentos y porque a obsoleta no me gana ningún códice aún, pero agradezco tu confiaza.
Embriagada por el sueño, me retiro a mis aposentos. Que descanséis.

Granito dijo...

He ojeado alguna crítica y entre lo que dicen ellas y lo que dices tú he decidido que iré a verla. Además desde "Las Horas" y "Billy Elliot" ese director está entre mis favoritos.

Gracias por la recomendación y me 'aposento a mis retiros' también.

El callejón de los negros dijo...

Hay ocasiones que lo díficil es leer las cartas de amor, captar la esencia de lo que transmiten.
Desde luego si los curas practicaran más el auténtico amor, el que se absorbe con el alma y los poros de la piel, otro gallo nos cantaría.

Antonio

Kaos dijo...

Me ha encantado, eso es todo. Y tengo que ir a buscar la obra de Ovidio, si sr.

Anabel dijo...

Tienes razón Antonio y me alegro que te haya gustado Kaos.