viernes, 13 de junio de 2008
JAQUE A LA REINA
El ajedrez es alegoría.
Stefan Zweig
El verdadero ajedrez radica en la combinación.
Andersen
¿Y quién no sabe aún que esto es tan sólo una partida? Alegórica, combinada, negra, blanca, táctica y en ocasiones, hasta didáctica.
viernes, 6 de junio de 2008
¿UN PEEP SHOW?
Foto realizada esta misma noche, sorprendente la luz y el mensaje... tan atrayente. Permitidme esta licencia pero ¿esta es la sociedad actual tras la subida del diesel? Gracias a Salva Robles por el "apunten, disparen..." Pues entremos y veamos. Da un poco de miedo ¿verdad?
miércoles, 28 de mayo de 2008
NO ME DIGAS

XXV
No me digas, por favor, que no te he amado,
que mis noches sin dormir
han sido un sueño,
que en mis deslealtades
no hubo remordimientos,
que no me dolieron tus ausencias
o nuestros besos sellaron el olvido;
que no me duelen tus heridas
con cicatrices más grandes cada día,
que los años sepultan entre arrugas
la perfección de tus facciones.
No me digas que yo no he comprendido
las horas de tu soledad ensimismada
ni que tus sentimientos sólo sirven
para que yo haga versos.
No me digas nada;
deja que te admire en silencio.
Manuel Martínez Pastor (Edit. Agua, 2005)
jueves, 15 de mayo de 2008
FUCKING SOUVENIRS
Bienaventurados los olvidadizos, porque ellos olvidan hasta sus propios errores
“Eternal sunshine of the spotless mind” ("El resplandor eterno de una mente sin recuerdos" traducida como “Olvídate de mí”), me ha venido a la memoria supongo que en un juego de interconexiones. Escribo esto a raíz de un artículo que leí hace apenas unos días, la ficción cinematográfica se ha transformado en realidad. Y es que la ciencia nos va a posibilitar que borremos aquello que a nuestro desentender nos sobra. Pero ¿seríamos lo que somos y los que somos sin esas vivencias? ¿Hasta qué punto nos transformaron? ¿Caeríamos en las mismas experiencias una vez que las hubiéramos olvidado? ¿Mejor olvidar que…? (Se me olvidó) .
Ya nuestro eterno Sigmund Freud nos habló hace más de un siglo del concepto de memoria reprimida y son numerosos los textos literarios que nos cuentan cuán corta fue la experiencia y cuán largo fue el olvido. En realidad, no existen tantos temas, los temas se nos repiten una y otra vez, pero adoptan múltiples formas, ahí, pienso, está quiquaequod entre otras eternidades. Kerouak escribió "vive tu memoria y asómbrate". Yo de momento la vivo, me asombro y hasta a veces la evoco. Y si me equivoco...
lunes, 12 de mayo de 2008
EL TIEMPO Y EL VIENTO
Ayer fue tarde, toda la tarde,
Te esperaba no venías, harta no venías,
Tú andabas haciendo doler las cosas,
Tú vendrías al huerto y hace tanto huerto que te espero.
II
La tarde se hizo noche, no me acuerdo dónde,
Y tuve miedo de andar toda tu ausencia sola,
Y fue la tarde de volver al olvido
Y fue la hora de desandar tu cariño
Y me hice noche en el huerto
Y de entonces que ando noche tu recuerdo.
III
Puedo decir febrero ahora,
Puedo mirar el infierno ahora,
Puedo pensar tu nombre ahora
Y todo apenas me pone un temblor en las entrañas
Como ves con el tiempo todo cambia…
Me llamo Silvia, o tal vez María, creo que eso poco importa. El viento pasa, me roza, me toca, me mueve y me hace olvidar lo que una vez supe, me despeina y lo arranca todo, mis sueños, mis recuerdos... Soñaba con un árbol, y ese árbol era mi vida. Una rama era el hombre con el que una vez me casaría y las hojas... mis hijos. Otra rama mi futuro como escritora y cada hoja un poema. La última rama una triunfante carrera académica, pero mientras intentaba elegir las hojas, empezaban a secarse y el viento las alejaba tanto que... las ramas del árbol se quedaron sin hojas.

De las páginas de mi cuaderno en las que alguna vez anoté todo esto, no recuerdo la fuente, sólo recuerdo a Plath. En cualquier caso para Toñi, que nunca más se despeinará con el viento ni verá caer las hojas, como lo hará el otoño, año tras año tras año tras año tras año...
domingo, 4 de mayo de 2008
SOGNI DI SOGNI
G. Bernard Shaw
miércoles, 30 de abril de 2008
PULSIONES ELEMENTALES
Paul Bowles El cielo protector
viernes, 25 de abril de 2008
UN CUENTO A CUENTO

Pensemos en nosotros mismos, en un acto cotidiano y sencillo, por ejemplo el aquí y ahora, el tú y el yo en Internet. Pues aquí estamos los dos, con la intención de mirar algo en concreto, quizás el correo, un autor, las letras de una canción, un curso, un blog… Y de repente, nos sucede algo: nuestra intención se desvía. Hemos visto una palabra sorprendente, hemos ido a ella y nos ha descubierto un libro maravilloso que a partir de este preciso momento formará parte de nuestras vidas…o… un blog enlazando a otro y a su vez en el otro, un vínculo, que nos despierta el deseo de querer viajar a toda costa a Cabo Poinsett (o a Cuenca quizás) o de experimentar con la fotografía... o nos desvela una loca pasión por la cocina, por la pintura, por la música… Y el resultado es que al final de los finales (pensemos que inacabados siempre) encontramos algo inesperado, algo que podríamos definir como el hallazgo significativo de lo que no habíamos programado y que, sin embargo, y desde entonces, formará ya parte de nuestras vidas.
Su nombre (castellanizado y chirriante): serendipia. No hace falta ejemplificar mucho con lo ajeno para entender este concepto, estoy segura de que nos pasa a todos a lo largo de la vida y ¿qué son nuestras vidas sino eso y un poco más?
Umberto Eco en Serendipities: Language and Lunacy (New York Columbia University Press, 1998) nos habla sobre la importancia del viaje más que del destino, o más aún, que en las condiciones de los viajes reside una gran parte de las características del destino efectivo.
Ya lo dijo Machado, dudando yo que conociera el término, por dudar, mas indudablemente expresándolo maravillosamente en verso:
“Caminante no hay camino/se hace camino al andar”...
lunes, 14 de abril de 2008
FLUYAMOS
“Hace veintitrés siglos, Aristóteles llegó a la conclusión de que lo que buscan los hombres y las mujeres, más que cualquier otra cosa, es la felicidad. Mientras que deseamos la felicidad por sí misma, cualquier otra meta (salud, belleza, dinero o poder) la valoramos porque esperamos que nos haga felices. Muchas cosas han cambiado desde el tiempo de Aristóteles. Nuestra comprensión de los mundos de estrellas y de átomos se ha ensanchado más allá de lo que jamás podríamos creer. Los dioses de los griegos son niños indefensos comparados con la humanidad de hoy en día y con los poderes que poseemos. Y sin embargo, sobre este tema tan importante poco ha cambiado en los siglos que han transcurrido. Hoy no sabemos más acerca de la felicidad de lo que sabía Aristóteles y, respecto a saber cómo obtener esta condición tan valorada, casi podríamos decir que no hemos realizado ningún progreso.
A pesar del hecho de que hoy estamos más sanos y nuestra vida es más larga que en siglos pasados, a pesar de que incluso el menos rico entre nosotros se halla rodeado de unos lujos materiales impensables hace sólo unas pocas décadas (había poquísimos cuartos de baño en el palacio del Rey Sol, las sillas eran escasas hasta en las mansiones medievales más lujosas y ningún emperador romano podría encender la televisión cuando estaba aburrido) y a pesar del inmenso conocimiento científico que podemos citar a voluntad, las personas a menudo acaban sintiendo que han malgastado su vida y que sus años han transcurrido entre la ansiedad y el aburrimiento.
-¿Es así porque el destino de la humanidad es permanecer siempre insatisfecha? ¿O es porque cada persona desea más de lo que pueda obtener? ¿O el malestar penetrante que a menudo nos amarga hasta los instantes más preciosos es el resultado de buscar la felicidad en el lugar equivocado?”-pregunta Csikazentmihalyi-. (¿Dije que era un autor impronunciable? Pues añado que también es ilegible, el nombre, no la obra, claro). En definitiva, volviendo a las preguntas planteadas por Csi, mi respuesta a todas ellas es siempre sí, sí y SÍ.
Y como es normal en mí, casi todo, psicológico o no, me lo llevo al plano filológico, de modo que de un artículo titulado “El cerebro humano no está diseñado para alcanzar la felicidad, según un experto en Fisiología” publicado hoy mismo, extraigo el párrafo siguiente:
El escritor Luis Muñoz, licenciado en Filología Española y en Filología Románica por la Universidad de Granada, destacó que, desde el punto de vista de la literatura, "es más fácil escribir sobre la infelicidad" porque este estado "lleva aparejada la necesidad de aliviar el dolor que produce, algo que puede hacerse fácilmente a través del lenguaje poético". "La felicidad no necesita de ningún tipo de escritura por su condición irreflexiva", acotó."El lenguaje de la poesía expresa la infelicidad mejor que la felicidad, pues cuenta con más recursos verbales para la primera y atrae especialmente los momentos desgraciados", añadió. Esto explicaría, entre otras cosas, que este tema haya impregnado tantos poemas desde los orígenes del género, que "no es más que el testimonio de una sensibilidad o de una inteligencia", concluyó.
Eduardo Punset en "Redes" habló sobre esto que todos perseguimos pero que no tantos llegan a alcanzar.
domingo, 6 de abril de 2008
LA VIDA INVENTADA


La lengua del Codex, al igual que las imágenes, son pura invención pero yo quería conocer fuentes de inspiración, si es que acaso las había. Era un capricho tal vez, pero las hallé. En primer lugar me encontré con “El manuscrito de Voynich”.
En el año 2005 el editor francés Jean-Claude Gawsewitch la publicaría por vez primera con el fin de que el gran público tuviera acceso tanto a los misterios del texto como a sus enigmáticas imágenes. (Aquí hay más).





Tras una hora más o menos, Danto alcanzó altas cotas de inspiración, luego se apagó. Estaba preparado para discutir sobre el libro críticamente. Estaba seguro de que esa clase de trabajo monumental no había aparecido por ciencia infusa y había que indagar en sus posibles fuentes. De momento, inscribir a Serafini dentro de un círculo de artistas era el mejor modo de proceder. Se le preguntó entonces quién era el editor europeo original de la obra. Pero Danto no lo sabía.
Volvió a la página del copyright para darse cuenta de que no aparecía Luigi Serafini en él, sino Franco Maria Ricci. Conozcámosle un poco.
Como en muchos aspectos tangenciales de esta historia, los volúmenes de The Signs of Man son, con seguridad, su más valiosa y extensa obra. Con textos de Italo Calvino, una selección de fotos de Lewis Carroll a niños (controvertidas) y cartas escritas a ellos, pinturas de Morris Hirshfield con textos de William Saroyan… y otra larga lista de artistas.
"Al principio fue el lenguaje. En el universo, Luigi Serafini habita y representa -creo- que el lenguaje escrito, pues éste precede a las imágenes: bajo la forma de una cursiva meticulosa, ágil y limpia (y cuya intensidad miente al admitir que ésta sea limpia), tenemos siempre la sensación de que estamos a punto de descifrarla cuando en realidad cada palabra y cada letra se escapa ante nuestros ojos. Si el Otro Universo nos comunica la angustia, ésta es menor ya que difiere de la nuestra en tanto que no se parece a ella: del mismo modo la escritura podría haber desarrollado un foro lingüístico desconocido para nosotros, sin necesidad de ser desconocido… El idioma de Serafini no se distingue sólo por el alfabeto, sino también por la sintaxis: los objetos del universo evocan el lenguaje del artista, tal y como vemos en las ilustraciones de las páginas de su enciclopedia, y son casi siempre identificables, pero la relaciones recíprocas y las conexiones son inesperadas… Hay aquí un punto concluyente: dotado con el poder de evocar un mundo en el cual la sintaxis de las cosas se trastorna, el escrito serafiniano debe esconderse, tras el misterio de su superficie indescifrable, un misterio más profundo que toca la lógica interna del lenguaje y del pensamiento. Las líneas que conectan las imágenes de este mundo se enredan y se entrecruzan, la confusión de los atributos visuales crean monstruos, es el universo teratológico de Serafini. Pero la teratología por sí misma implica a la vez una lógica que se nos presenta, a cada vuelta, más fluida y luego desparece, al mismo tiempo nos da la sensación de que las palabras están cuidadosamente trazadas hasta tal punto que parecen estar escritas con pluma de ave. Al igual que Ovidio, en sus Metamorfosis, Serafini cree en la contigüidad y permeabilidad de todos los dominios del ser. "
Según J. Taylor la introducción de Calvino quizás da demasiadas explicaciones. A la lista de influencias y/o referencias, añade la Botánica Paralela de Leo Lionni, Las Metamorfosis de Ovidio, a “Bruno Munari y toda la lista de inventores de máquinas disparatadas”. También alude a la resonancia visual de los jeroglíficos de la supuesta piedra Roseta con esas pequeñas criaturas a las que él llama “corpúsculos policromáticos” en la primera parte del libro. Quizás “constituyan de nuevo otro alfabeto” dice “más misterioso y más arcaico”. Y quizás lo hagan, pero ningún lector que lea la introducción habrá arruinado el momento de haberse dado el divertido capricho de descubrir (o no) este hecho por sí mismo.







